Los Barrancos de Güímar

Históricamente Güímar se debe a sus barrancos. La palabra aborigen Güímar significa "esquina" lo cual parece referirse a la peculiaridad geográfica del ángulo formado entre La Ladera y la cabecera del Valle, con Izaña como vértice. Esta esquina funciona como un receptor de humedades (vientos alisios, lluvias y alguna nevada) y como un gran embudo de escorrentías y barranqueras, que a su vez forman barrancos de gran entidad como el de Badajoz o el Río. Esta zona fue de vital importancia para los grupos guaraches. Posteriormente los conquistadores fueron muy conscientes de la riqueza de sus "ríos", como citan los repartimientos (documentos que otorgaba propiedad a los colaboradores en la campaña de conquista del siglo XV). De ahí que el núcleo poblacional, San Juan o "Güímar de arriba" se encajone entre los principales barrancos, para poder proveerse del importante recurso hídrico.


Un capítulo más reciente esta proliferación de galerías, desde fines del siglo XIX. Están muy concentradas en los barrancos de Badajoz y del Río, y gracias a estas minas para la extracción de agua, se consigue llegar a los acuíferos subterráneos. Lamentablemente en los últimos 40 años, el capítulo final de los barrancos de Güímar, pasa por una descontrolada actividad de extracción de áridos, ya nada que ver con el agua, que ha convertido los cauces de los barrancos en un triste desastre geo-ecológico (decena de socavones, maquinaria abandonada, vertederos ilegales, etc). En los últimos años se ha detenido y se lucha por implementar proyectos que restituyan a los barrancos su equilibrio geográfico, paisajístico y ambiental.Esta actual situación bien puede valer como ejemplo concienciador de lo que no se debe hacer, de la fragilidad de nuestros sistemas y de lo necesario de convivir armónicamente con el legado medioambiental.